(...) El dolor que sentía dentro de mí me hacía dudar en muchos momentos de si este maravilloso mundo era para mí.
Pero allí estaba Raquel, un ser muy especial que entendió a la perfección por lo que estaba pasando y lo que necesitaba en cada momento. Supo guiarme en aquella revolución interna para poder liberarme de las ataduras que no me dejaban ver con claridad la vida; y con el tiempo se hizo la magia, sentí que todo latía al ritmo de mi corazón y empecé a entender que tenemos todo, porque ser feliz es una forma de vivir.
Así que querída compañera, no puedo estar más agradecida de haber coincidido en este camino y que formaras parte de esa transformación hacia el sentir que todo está bien. Namaste"
ANA FERNÁNDEZ
ALUMNA